La vacunación es una de las medidas con mayor eficacia en la medicina de salud pública, contribuye salvando innumerables vidas y previene discapacidades permanentes. La inmunización no solo ha permitido una reducción en la incidencia de infecciones, sino que también una reducción en la mortalidad y morbilidad relacionada con ellas.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!Durante muchos años se han asociado las vacunas con el desarrollo de enfermedades autoinmunes u otras condiciones que afectan la salud permanentemente, así como lo ha sido la relación entre la vacuna antigripal y el síndrome de Guillain-Barré y entre la vacuna contra el sarampión, las paperas, la rubéola y la trombocitopenia. Sin embargo, en diversos estudios no se ha establecido un vínculo directo con las vacunas y el desarrollo de condiciones autoinmunes.
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Importancia de la vacunación en pacientes con enfermedades autoinmunes
En el caso de los pacientes con enfermedades autoinmunes, la vacunación es fundamental para la prevención de infecciones graves que puede afectar su salud y exacerbar sus síntomas. Para este tipo de pacientes, las vacunas inactivadas (virus muertos) son seguras y altamente recomendadas para la prevención de infecciones. Sin embargo, las vacunas vivas atenuadas están contraindicadas si el paciente se encuentra recibiendo tratamientos inmunosupresores.
Según la Asociación Colombiana de Reumatología (ASOREUMA), la vacunación en pacientes con condiciones autoinmunes es parte fundamental del tratamiento, lo que lo hace más seguro y permite la prevención de complicaciones importantes.
Recomendaciones
Cabe destacar que existen ciertas recomendaciones que se deben tener en cuenta al momento de realizar la inmunización en los pacientes con estas condiciones, entre ellas:
- La vacunación tiene grandes beneficios, los cuales superan los riesgos de infección.
- En la actualidad, no existen contraindicaciones de vacunas inactivadas y vivas para enfermedades reumáticas inflamatorias autoinmunes que no reciben tratamiento inmunosupresor.
- Es importante que se revise el estado de vacunación de estos pacientes, deben evaluarse y documentarse lo antes posible tras el diagnóstico; las vacunas recomendadas deben ser administradas cuanto antes.
- Se recomienda realizar la vacunación antes de comenzar el tratamiento inmunosupresor. Las vacunas de virus atenuados deben administrarse por lo menos con cuatro semanas de anticipación al tratamiento inmunosupresor.
- La administración de vacunas vivas en pacientes inmunodeprimidos conlleva el riesgo de replicación del microorganismo atenuado e infecciones invasivas.
- En un paciente sometido a terapia inmunosupresora y cuya inmunidad contra el sarampión, rubéola y la varicela se desconoce, se debe realizar una prueba serológica específica.
- Es fundamental realizar estos procedimientos de acuerdo a la supervisión médica que sea indicada.
De acuerdo a la National Library of Medicine, se debe considerar los riesgos y beneficios generales de la vacunación, según lo definen los estudios epidemiológicos. Además, los profesionales de la salud deben realizar un seguimiento adecuado a los pacientes con enfermedades autoinmunes para así determinar qué tipo de vacuna es la adecuada.
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